Hablar del Vino Blanco Lagarona Blanco es hablar de una joya enológica nacida en el corazón de la Denominación de Origen Toro, una región tradicionalmente reconocida por sus tintos intensos, pero que, con esta etiqueta, demuestra su versatilidad y potencial también en el mundo de los blancos.
Un vino blanco con alma de tinto
Lo que distingue al Lagarona Blanco de otros vinos blancos es su crianza sobre lías en barrica, un proceso complejo y delicado que le confiere una textura cremosa, mayor volumen en boca y una personalidad única. Además, su posterior crianza en botella durante seis meses redondea aún más su perfil, ofreciendo una experiencia organoléptica que sorprende desde el primer sorbo.

Variedades autóctonas y viñedos de edad avanzada
Este blanco de Toro es el resultado de una cuidada selección de tres variedades blancas muy representativas del viñedo español:
- Albillo Real, que aporta estructura y elegancia.
- Malvasía Castellana, famosa por su perfume floral y su carácter glicérico.
- Verdejo, que añade notas herbáceas, frescura y vivacidad.
Estas uvas proceden de viñedos de elevada edad, donde las raíces profundas extraen lo mejor del suelo, confiriendo al vino complejidad, mineralidad y una expresión fiel de su terroir.
Entorno natural privilegiado
El viñedo que da origen a Lagarona Blanco se encuentra rodeado de un entorno natural único, donde especies forestales autóctonas y hierbas aromáticas impregnan el ambiente. Este ecosistema aporta una riqueza aromática extra a las uvas, influenciando directamente en el perfil del vino, con matices sutiles que evocan a monte bajo, tomillo y romero.
Aromas que enamoran y una boca que sorprende
Desde la primera aproximación, el Vino Blanco Lagarona Blanco seduce con sus aromas intensos y complejos, donde se entrelazan notas de frutas de hueso maduras, cítricos, flores blancas y delicados toques tostados provenientes de su crianza en barrica.
En boca es fresco, amplio, con cuerpo y largo final, destacando por su equilibrio entre acidez, volumen y persistencia. Una combinación perfecta entre frescura y profundidad.

Maridajes que realzan su grandeza
Gracias a su estructura y complejidad, este vino blanco es ideal para acompañar una amplia variedad de platos:
- Arroces de mar o montaña: Su volumen en boca lo hace perfecto para paellas y risottos.
- Carnes blancas: Como pollo al horno, pavo o conejo guisado.
- Pescados grasos: Como el salmón o el bacalao.
- Mariscos: Desde almejas a la marinera hasta langostinos a la plancha.
Servido entre 10 y 12ºC, permite disfrutar al máximo de su complejidad aromática y su frescura.
La firma de Estancia Piedra
Detrás de este vino se encuentra Estancia Piedra, una bodega que nace del sueño de una familia apasionada por el vino y que ha sabido conjugar tradición y modernidad. Fundada sobre un viñedo histórico plantado en 1967, Estancia Piedra cuenta con la mayor parcela de viñedo antiguo de la D.O. Toro, lo que le permite trabajar con materia prima excepcional.
Su equipo, formado por enólogos y técnicos altamente cualificados, trabaja con pasión para elaborar vinos que reflejan la identidad de la tierra, la riqueza de las variedades y la innovación enológica que caracteriza a la bodega.
Lagarona Blanco: Una apuesta por el blanco con personalidad
En un mercado donde muchos blancos apuestan por la ligereza y la simpleza, el Lagarona Blanco se desmarca como un vino de carácter, estructura y sofisticación, ideal tanto para el amante del vino blanco como para el bebedor habitual de tintos que busca nuevas sensaciones.
Este vino demuestra que Toro también sabe hablar en blanco, y lo hace con elegancia, profundidad y respeto por el entorno. Una propuesta diferente, auténtica y con alma, que merece un lugar privilegiado en tu mesa y en tu bodega personal.







