A finales del siglo XVIII, la familia Quintano, liderada por el clérigo Manuel, cambió el rumbo de la historia del Rioja. Hoy rendimos el tributo pendiente a esta histórica hazaña.
En el corazón de Labastida, un pequeño pueblo de Rioja Alavesa, comenzó una revolución silenciosa que transformaría para siempre la forma de entender el vino en España. En 1786, Manuel Quintano, un clérigo ilustrado y apasionado del conocimiento, se convirtió en el primero en aplicar técnicas de vinificación bordelesa en nuestro país. Hoy, más de dos siglos después, la Bodega Manuel Quintano recoge ese legado con orgullo y lo proyecta hacia el futuro.
El legado de un pionero
La enología del Rioja está marcada por una fecha: 1786. Ese año, Manuel Quintano aplicó por primera vez en su bodega de Labastida las técnicas aprendidas en sus viajes por el Médoc francés. Él estaba convencido de que los vinos de la región tenían tanto potencial de envejecimiento como los de Burdeos. Fue un hombre valiente, que desafió las normas establecidas para crear algo duradero.
El vino es historia y es ciencia, pero sobre todo es valentía. Innovar significa asumir el riesgo de desafiar las tradiciones. Y eso fue exactamente lo que hicieron Manuel, su hermano Diego y su cuñado Andrés, al decidir que el futuro no estaba en eliminar viñas, sino en hacer un nuevo tipo de vino al estilo francés, capaz de abrir nuevos mercados internacionales.
Tras estudiar en Burdeos, Manuel Quintano redactó su famosa “Receta pa hazer el Bino de Bordeus”, introduciendo por primera vez en la zona el uso de la barrica, el trasiego periódico, el azufrado y la vinificación sin raspón. El resultado fue un vino que, tras enviarse a Londres, sorprendió por su calidad y capacidad de conservación. En 1790, obtuvo una autorización real del Rey Carlos IV para seguir produciendo con el método bordelés y exportar sus vinos a destinos como La Habana y Veracruz.
A pesar de su éxito inicial, las tensiones con los cosecheros tradicionales y los efectos de la guerra frenaron su avance. Pero su legado no murió: sentó las bases para lo que hoy es la identidad de Rioja Alavesa.

Pioneros entonces. Pioneros ahora.
Hoy, la Bodega Manuel Quintano, ubicada en La Bastida, rinde homenaje a ese visionario. Desde sus viñedos en altitud y con una elaboración minuciosa, siguen produciendo vinos que honran aquel espíritu pionero.
Entre sus etiquetas más destacadas, encontramos:
- El elegante Vino Tinto Manuel Quintano Cepas Viejas, elaborado con Tempranillo de viñas viejas, que muestra profundidad, taninos suaves y crianza bien integrada.
- El fresco y moderno Q de Quintano, ideal para quienes buscan una interpretación actual del Rioja clásico.
- El atrevido y estructurado Vino Blanco La Calavera, una rareza dentro de la D.O. Rioja.
La colección Solagüen: frescura riojana con identidad
La línea Solagüen representa la frescura y accesibilidad de Rioja:
- El Vino Blanco Solagüen es ideal para aperitivos o platos ligeros.
- El Rosado Solagüen, frutal y equilibrado, es perfecto para los días soleados.
- El Tinto Solagüen Maceración Carbónica, elaborado con el método tradicional riojano, ofrece una explosión de fruta fresca.
Comprar vino con historia
Comprar vino de Manuel Quintano es mucho más que adquirir una botella: es rendir homenaje a quien cambió el destino de Rioja Alavesa y revolucionó el mundo del vino en España. Su derrota en vida fue, en realidad, una victoria a largo plazo. Su intuición y talento inspiraron a generaciones posteriores y su historia continúa viva en cada copa.
En Vinopremier puedes descubrir toda su colección. Déjate inspirar por un vino que desafía el tiempo y honra al pionero que lo inició todo.
Hoy Manuel Quintano tiene mucho que decir todavía. Comprobarlo es solo cuestión de tiempo.